Partiendo de la consideración de la propia persona como una realidad compleja, la cual viene determinada tanto por aspectos biológicos como psicológicos y sociales, y que hace que sus procesos mentales y su conducta individual y social, se vaya configurando en una interacción continua de estos aspectos.
La realidad del alumno afectado de TDAH viene así marcada por elementos propios de su patología, como por las variables que inciden en su proceso de crecimiento personal, así como las relaciones que este establece con los contextos determinantes (familia, escuela, grupo de iguales etc) que forman parte del entorno relacional del alumno. Esta interrelación entre los diferentes sistemas nos permitirá una contextualización adecuada de las necesidades educativas del alumno, desde una perspectiva mas amplia e integradora.
El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), es un trastorno de etiología desconocida, que puede tener una base orgánica, y que a su vez puede estar influido por factores ambientales y genéticos; en el se ven involucrados determinados neurotransmisores (dopamina y noradrenalina), el mal funcionamiento de los cuales hace que el sistema ejecutivo que se encuentra localizado en la parte frontal del cerebro no permite empezar y continuar una acción a pesar de las distracciones, o hacer dos cosas a la vez. Así mismo se ve afectado el control de la impulsividad y la capacidad de pensar una acción antes de efectuarla y decidir en consecuencia si nos interesa hacerla o no. Los niños con este trastorno tienen dificultad en la atención mantenida, se distraen con frecuencia y les cuesta acabar las cosas, actuando casi siempre con gran impulsividad sin pensar las consecuencias de sus actos.
Suele afectar a un 5% de la población infantil, en proporción de 4 a 1 entre niños y niñas respectivamente.
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad, presenta una serie de características como la falta de atención, impulsividad e hiperactividad; es el trastorno de comportamiento mas diagnosticado en la infancia, y suele afectar entre un 3 y un 5% de los niños en edad escolar. Sin embargo aunque el TDAH se suele diagnosticar durante la infancia, no es un trastorno que afecta solo a los niños, sino que puede prolongarse hasta la adolescencia o etapas posteriores, y con frecuencia no se diagnostica hasta años después .
Su tratamiento no se puede limitar a una terapia parcial o a un contexto determinado, sino que necesita ser abordado en sus distintas fases desde un criterio multicontextual y una intervención multidisciplinaria (Psicopedagógica, médica, escolar, familiar etc).
El Manual de Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM- IV-TR), lo define como “un patrón persistente de desatención y / o hiperactividad / impulsividad o inhibición, que es mas frecuente y grave que el observado habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar”.
Pueden darse 3 tipos de trastorno:
1) Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, con predominio del déficit de atención (TDAH/I), el paciente debe cumplir 6 o mas de los síntomas siguientes y estos deben haber estado presentes durante mas de 6 meses:
• No pone atención a los detalles y comete errores frecuentemente por descuido.
• Tiene dificultad para mantener la atención en las tareas y en los juegos.
• No parece escuchar lo que se le dice cuando se le habla directamente.
• No sigue las instrucciones, no termina las tareas en la escuela, no termina los “recados”, a pesar de entenderlos.
• Dificultades para organizar sus tareas y actividades.
• Evita o rechaza realizar tares que le demanden esfuerzo.
• Pierde los útiles o cosas necesarias para hacer sus actividades obligatorias.
• Se distrae fácilmente con estímulos irrelevantes.
• Olvidadizo en las actividades de la vida diaria.
La deficiencia parece estar centrada en la lentitud que presenta en el procesamiento de la información, debido a un estado de alerta y vigilancia inconsciente, principalmente cuando la información le es presentada por vía auditiva. En cuanto a la conducta social, presentan una actitud más pasiva, con conocimientos sociales limitados, si bien manifiestan un control emocional correcto.
2) Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, con predominio hiperactivo / impulsivo (TDAH/H-I) 6 o mas de los síntomas siguientes y estar presentes durante al menos 6 meses:
• Molesta moviendo las manos y los pies mientras está sentado.
• Se levanta de su sitio en la clase o en otras situaciones donde debe estar sentado.
• Corretea, trepa....., en situaciones inadecuadas.
• Está continuamente en marcha como si estuviera impulsado por un motor.
• Habla excesivamente.
• Contesta o actúa antes de que se terminen de formular las preguntas.
• Tiene dificultades para esperar turnos en los juegos.
• Interrumpe las conversaciones o los juegos de los demás.
Si lo comparamos con la población de subtipo anterior, puede presentar mas agresividad; así mismo su carácter impulsivo le representa mayores dificultades a la hora de establecer relaciones sociales. La fase de adolescencia puede ser problemática interaccionando con conductas antisociales.
3) Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, tipo combinado (TDAH/C), caracterizado por:
• Dificultad en el control inhibitorio que afecta negativamente a la utilización de los recursos atencionales.
• Es el subtipo de mayor severidad, ya que está afectado tanto el comportamiento como el aprendizaje.
• En el entorno escolar se presentan problemas de rendimiento que necesitan apoyo para realizar los deberes.
Hola Eleuterio,
ResponEliminamolt ben detallades les consideracions sobre el TDAH.
Què en penses del que diuen alguns experts que afirmen que se sobrediagnostiquen els casos de TDAH, és a dir, que es diagnostiquen falsos TDAH?
Hola Cristina:
ResponEliminaEstoy totalmente de acuerdo con esta afirmación, ya que esta patología presenta una gran comorbilidad con otros trastornos, y especialmente el subtipo combinado, con los trastornos disociales, el trastorno negativista desafiante y los trastornos ansioso-depresivos.
Por ejemplo los niños con TDAH con comorbilidad ansiosa, presentan una más baja autoestima y un peor rendimiento escolar y social; así mismo a nivel cognitivo padecen una mayor alteración en la memoria de trabajo, si bien ofrecen un mayor rendimiento en los tiempos de reacción (Schachar y cols, 1993).
Los trastornos de conducta presentan una gran comorbilidad con el TDAH, aproximadamente de un 16%, así como el Trastorno negativista desafiante que se ve aun mas incrementado y según estudios (Dalsgaad y cols, 2002) representaría un 36%.